sábado, 12 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
JALISCO RESUELVE EL ENIGMA. Las verdaderas fotografías de la inauguración.
Tras arduas investigaciones, alguna no exenta de peligro, nuestro reportero Josele ha concluido sus pesquisas. Ha tenido que esquivar las presiones de la cúpula del PP y engrasar algunas reticencias, ustedes ya saben, pero por fin el Sr. Fernández Monetario, simpatizante, según él confiesa, del PP de Zuera, nos ha enviado la documentación prometida.
A finales de enero, con el ruego de su publicación, recibimos en la redacción de Jalisco las verdaderas fotografías de la inauguración de los nuevos vestuarios del Campo Municipal de fútbol. Reproducimos íntegra la carta que acompañaba a los archivos fotográficos, en la cual explica los entresijos de esa, según él de ninguna manera reprobable, operación periodística.
Por fin Jalisco puede darles la primicia.
PARA: Los Altos de Jalisco.
DE : Sr. Fernández Monetario.
Señores. Estoy indignado por la furibunda campaña de los socialistas, acompañados vergonzosamente por algunos blogs de tinte antizufariense y antiespañol, acusando a José Manuel de comportarse de forma infantil, incluso fascista han dicho algunos, por eliminar de una fotografía a un tal Luis Zubieta. Por cierto, ¿quién es ese señor?.
Yo, con otros camaradas de la centuria, estuve en la inauguración de los nuevos vestuarios. Lo vi todo. Y, con mis propios ojos, contemplé atónito como de forma sigilosa, cual serpientes, dos socialistas se infiltraban en el acto aprovechándose de la confusión que a veces rodea el comienzo de estas ceremonias. Y, por que no decirlo, también de la tolerancia con la que siempre se comportan nuestros jefes.
Algo inadmisible, señores. Dos rojos, uno el tal Zubieta, el otro, pásmense, Rubalcaba.
Esta es la fotografía vilmente manipulada al asistir a la inauguración los dos socialistas. Juzguen ustedes.
Señores: ¿Qué hacía Rubalcaba aquí?. ¿Cazar faisanes con Zubieta?. ¿Negociar con ETA?. Porque, repare la buena gente de Zuera, su paisano es un rojo y tiene apellido de separatista.
¿Quién es en realidad este Zubieta?
Convendrán conmigo que su corrección ha sido un acto de responsabilidad. O hubieran preferido acaso que les rompiéramos allí mismo las piernas, que es lo que se merecían.
Y este es la verdadera fotografía. Nuestro líderes alegres, todo en su sitio.
Saludos
Sr. Fernández Monetario
(Alférez Provisional y Caballero Legionario)
PD: No les envió todo esto por dinero si no por patriotismo.
Gracias Fernández. En nombre de Jalisco, muchas gracias. Esperamos seguir contando con tu colaboración.
A finales de enero, con el ruego de su publicación, recibimos en la redacción de Jalisco las verdaderas fotografías de la inauguración de los nuevos vestuarios del Campo Municipal de fútbol. Reproducimos íntegra la carta que acompañaba a los archivos fotográficos, en la cual explica los entresijos de esa, según él de ninguna manera reprobable, operación periodística.
Por fin Jalisco puede darles la primicia.
PARA: Los Altos de Jalisco.
DE : Sr. Fernández Monetario.
Señores. Estoy indignado por la furibunda campaña de los socialistas, acompañados vergonzosamente por algunos blogs de tinte antizufariense y antiespañol, acusando a José Manuel de comportarse de forma infantil, incluso fascista han dicho algunos, por eliminar de una fotografía a un tal Luis Zubieta. Por cierto, ¿quién es ese señor?.
Yo, con otros camaradas de la centuria, estuve en la inauguración de los nuevos vestuarios. Lo vi todo. Y, con mis propios ojos, contemplé atónito como de forma sigilosa, cual serpientes, dos socialistas se infiltraban en el acto aprovechándose de la confusión que a veces rodea el comienzo de estas ceremonias. Y, por que no decirlo, también de la tolerancia con la que siempre se comportan nuestros jefes.
Algo inadmisible, señores. Dos rojos, uno el tal Zubieta, el otro, pásmense, Rubalcaba.
Esta es la fotografía vilmente manipulada al asistir a la inauguración los dos socialistas. Juzguen ustedes.
Señores: ¿Qué hacía Rubalcaba aquí?. ¿Cazar faisanes con Zubieta?. ¿Negociar con ETA?. Porque, repare la buena gente de Zuera, su paisano es un rojo y tiene apellido de separatista.
¿Quién es en realidad este Zubieta?
Convendrán conmigo que su corrección ha sido un acto de responsabilidad. O hubieran preferido acaso que les rompiéramos allí mismo las piernas, que es lo que se merecían.
Y este es la verdadera fotografía. Nuestro líderes alegres, todo en su sitio.
Saludos
Sr. Fernández Monetario
(Alférez Provisional y Caballero Legionario)
PD: No les envió todo esto por dinero si no por patriotismo.
Gracias Fernández. En nombre de Jalisco, muchas gracias. Esperamos seguir contando con tu colaboración.
martes, 1 de febrero de 2011
Polvos y lodos
En el presente mandato municipal están teniendo lugar una serie de acontecimientos que están llamados a repercutir, negativa y obstinadamente, en el devenir del municipio.
Casi todos ellos tienen su origen en el Pacto que activaron el PP y el Par tras las últimas elecciones municipales. Pero más concretamente, en el perfil y las aspiraciones que sostienen los artífices de ese arreglo virtual que nunca llegó a suscribirse, pero que, sin embargo, no ha dejado de materializarse, desde que se constituyó la actual Corporación. Hablamos, lógicamente de Larqué, actual alcalde, y Nasarre Sus, el tercero de una saga de hermanos que accede a un gobierno municipal conformado por los partidos de la derecha.
Pero vayamos con el pacto, arreglo, apaño o como lo queramos denominar.
El hecho de que no conste documento suscrito de compromisos ni referencia a programa alguno o plan de acción conjunta, nos hace situar los fines del mencionado entendimiento en el plano de los intereses personales.
El paso del tiempo no ha puesto al descubierto nada nuevo que no supiéramos de Larqué. Pero sí que nos ha advertido acerca de cuál es la exclusiva motivación que impulsa el quehacer del socio. En el caso del primero, era y es de sobra conocido, que nada puede hacerle más feliz que permanecer donde está. Es decir, estar y continuar de alcalde. Y en el del segundo, no es otra que obtener todo el beneficio personal posible de su paso por el Ayuntamiento. Para eso quieren ellos el poder.
Estas dos circunstancias, conocidas por la mayor parte de la ciudadanía, han venido a aflorar otro problema: la actitud acomodaticia de los administrados que, o bien no se enteran o, sí lo hacen, vuelven la mirada hacia otro lado. Aunque también existe la posibilidad de que lo vean, se enteren y, además, les parezca bien lo que contemplan. Todos los cuales supuestos constituyen un problema serio para la izquierda de Zuera que se identifica con el PSOE. Pero, éste es otro tema.
Esta situación de partida, lo trastoca todo y afecta a lo más hondo de la Administración Municipal: a sus fundamentos. Es decir, a su función, a sus objetivos, a su organización, a la financiación, a las relaciones laborales, etc...O sea, a todo el Sistema. Razón por la cual nos hallamos ante un verdadero punto de inflexión, tras el cual se vislumbra un futuro a la deriva, y todo ello, por razones en absoluto achacables a la crisis, sino al desbarajuste introducido por dos personas en el Ayuntamiento.
Este hecho en sí mismo ya constituye una degeneración del objeto primordial que debe regir la actuación de cualquier administración y que no es otra que perseguir aquellos fines que mejor se adaptan a las necesidades, las expectativas y los derechos de los administrados.
Si bien se sigue manteniendo una actuación municipal visible ante los ojos de los ciudadanos, aunque sea de bajo nivel, ésta carece de encaje en un proyecto global y por lo tanto está sometida a una permanente improvisación. De ahí que sea inevitable que todo cuanto se hace o se deja de hacer, adquiera carácter de verdadera coartada. Ya que más allá de las actuaciones, obras y escenificaciones, lo que verdaderamente prevalece como objetivo a alcanzar son los intereses de los dos accionistas en cuestión. Más escandalosos, por la cosa del sueldo y los abusos, los del socio y más deplorables en el caso del alcalde, que está dispuesto a soportar todo tipo de mentiras y humillaciones con tal de no ver amenazado su cargo.
Al no existir entre las partes un “fin común al servicio de la comunidad”, la primera consecuencia que se deja ver es la parcelación del sistema de gestión. Todo el mundo sabe que en Zuera hay dos Ayuntamientos y, de facto, dos alcaldes cuyas relaciones son las mismas que se establecen entre el paciente y el dentista en aquel famoso chiste de vascos. En Zuera, se sufre por la situación, pero fuera, se burlan de nosotros.
La mencionada parcelación está provocando múltiples consecuencias a cuál de ellas más perniciosa para el buen funcionamiento de la Administración municipal.
La primera es de carácter desintegrador o, si se prefiere, desvertebrador. Se ha roto la estructura de gestión y la unidad de acción y en su lugar, han aparecido grupos de trabajo estancos, no vinculados ética y profesionalmente al municipio, sino a quienes les contratan y pagan. Por supuesto, con el dinero público. En circunstancias normales el trabajo de políticos, técnicos y empleados del Ayuntamiento es un fenómeno convergente, aúna el esfuerzo de todos y, finalmente, repercute positivamente en el interés general de los habitantes de Zuera. Para volver a regenerar el sistema serán necesarios años de trabajo paciente, honrado y eficiente.
Por otro lado, la falta de directrices y de liderazgos claros, que nada tienen que ver con la detentación del mando al estilo caporal, han terminado por desmotivar a una buena parte de la plantilla de personal, testigos como son de excepción, de esa mezcla nunca suficientemente ponderada de ineptitud y desvergüenza que hoy se ha adueñado de la Casa consistorial.
No es de extrañar que tras la falta de motivación surja la desconfianza y la falta de empatía a todos los niveles: con el mando, con el inmediato superior, con los compañeros de trabajo... Y lo que es peor, con los destinatarios de la gestión que no son otros que los ciudadanos o, si se prefiere, la sociedad de Zuera. Circunstancias que sólo conducen a la frustración y a la devaluación del trabajo efectuado.
Hay un privilegio que acompaña a muchas personas que optan por la Función Pública, cuando verdaderamente creen en ella. No me refiero a su sueldo ni a lo indefinido de su contrato. Me refiero al hecho de obtener a través de su trabajo no sólo una remuneración, limitada, pero justa en términos generales, sino a la satisfacción de intervenir directamente en los procesos que impulsan el desarrollo de nuestro municipio o país y contribuir, de esa forma, al bienestar de nuestros conciudadanos .
En su lugar, los actuales gobernantes han inoculado en las relaciones laborales el veneno de la delación y la fidelización partidista, que día a día va destruyendo los tejidos de las relaciones personales, la solidaridad entre compañeros y el gusto por la eficacia y el trabajo generosamente bien hecho.
Emiliano
Casi todos ellos tienen su origen en el Pacto que activaron el PP y el Par tras las últimas elecciones municipales. Pero más concretamente, en el perfil y las aspiraciones que sostienen los artífices de ese arreglo virtual que nunca llegó a suscribirse, pero que, sin embargo, no ha dejado de materializarse, desde que se constituyó la actual Corporación. Hablamos, lógicamente de Larqué, actual alcalde, y Nasarre Sus, el tercero de una saga de hermanos que accede a un gobierno municipal conformado por los partidos de la derecha.
Pero vayamos con el pacto, arreglo, apaño o como lo queramos denominar.
El hecho de que no conste documento suscrito de compromisos ni referencia a programa alguno o plan de acción conjunta, nos hace situar los fines del mencionado entendimiento en el plano de los intereses personales.
El paso del tiempo no ha puesto al descubierto nada nuevo que no supiéramos de Larqué. Pero sí que nos ha advertido acerca de cuál es la exclusiva motivación que impulsa el quehacer del socio. En el caso del primero, era y es de sobra conocido, que nada puede hacerle más feliz que permanecer donde está. Es decir, estar y continuar de alcalde. Y en el del segundo, no es otra que obtener todo el beneficio personal posible de su paso por el Ayuntamiento. Para eso quieren ellos el poder.
Estas dos circunstancias, conocidas por la mayor parte de la ciudadanía, han venido a aflorar otro problema: la actitud acomodaticia de los administrados que, o bien no se enteran o, sí lo hacen, vuelven la mirada hacia otro lado. Aunque también existe la posibilidad de que lo vean, se enteren y, además, les parezca bien lo que contemplan. Todos los cuales supuestos constituyen un problema serio para la izquierda de Zuera que se identifica con el PSOE. Pero, éste es otro tema.
Esta situación de partida, lo trastoca todo y afecta a lo más hondo de la Administración Municipal: a sus fundamentos. Es decir, a su función, a sus objetivos, a su organización, a la financiación, a las relaciones laborales, etc...O sea, a todo el Sistema. Razón por la cual nos hallamos ante un verdadero punto de inflexión, tras el cual se vislumbra un futuro a la deriva, y todo ello, por razones en absoluto achacables a la crisis, sino al desbarajuste introducido por dos personas en el Ayuntamiento.
Este hecho en sí mismo ya constituye una degeneración del objeto primordial que debe regir la actuación de cualquier administración y que no es otra que perseguir aquellos fines que mejor se adaptan a las necesidades, las expectativas y los derechos de los administrados.
Si bien se sigue manteniendo una actuación municipal visible ante los ojos de los ciudadanos, aunque sea de bajo nivel, ésta carece de encaje en un proyecto global y por lo tanto está sometida a una permanente improvisación. De ahí que sea inevitable que todo cuanto se hace o se deja de hacer, adquiera carácter de verdadera coartada. Ya que más allá de las actuaciones, obras y escenificaciones, lo que verdaderamente prevalece como objetivo a alcanzar son los intereses de los dos accionistas en cuestión. Más escandalosos, por la cosa del sueldo y los abusos, los del socio y más deplorables en el caso del alcalde, que está dispuesto a soportar todo tipo de mentiras y humillaciones con tal de no ver amenazado su cargo.
Al no existir entre las partes un “fin común al servicio de la comunidad”, la primera consecuencia que se deja ver es la parcelación del sistema de gestión. Todo el mundo sabe que en Zuera hay dos Ayuntamientos y, de facto, dos alcaldes cuyas relaciones son las mismas que se establecen entre el paciente y el dentista en aquel famoso chiste de vascos. En Zuera, se sufre por la situación, pero fuera, se burlan de nosotros.
La mencionada parcelación está provocando múltiples consecuencias a cuál de ellas más perniciosa para el buen funcionamiento de la Administración municipal.
La primera es de carácter desintegrador o, si se prefiere, desvertebrador. Se ha roto la estructura de gestión y la unidad de acción y en su lugar, han aparecido grupos de trabajo estancos, no vinculados ética y profesionalmente al municipio, sino a quienes les contratan y pagan. Por supuesto, con el dinero público. En circunstancias normales el trabajo de políticos, técnicos y empleados del Ayuntamiento es un fenómeno convergente, aúna el esfuerzo de todos y, finalmente, repercute positivamente en el interés general de los habitantes de Zuera. Para volver a regenerar el sistema serán necesarios años de trabajo paciente, honrado y eficiente.
Por otro lado, la falta de directrices y de liderazgos claros, que nada tienen que ver con la detentación del mando al estilo caporal, han terminado por desmotivar a una buena parte de la plantilla de personal, testigos como son de excepción, de esa mezcla nunca suficientemente ponderada de ineptitud y desvergüenza que hoy se ha adueñado de la Casa consistorial.
No es de extrañar que tras la falta de motivación surja la desconfianza y la falta de empatía a todos los niveles: con el mando, con el inmediato superior, con los compañeros de trabajo... Y lo que es peor, con los destinatarios de la gestión que no son otros que los ciudadanos o, si se prefiere, la sociedad de Zuera. Circunstancias que sólo conducen a la frustración y a la devaluación del trabajo efectuado.
Hay un privilegio que acompaña a muchas personas que optan por la Función Pública, cuando verdaderamente creen en ella. No me refiero a su sueldo ni a lo indefinido de su contrato. Me refiero al hecho de obtener a través de su trabajo no sólo una remuneración, limitada, pero justa en términos generales, sino a la satisfacción de intervenir directamente en los procesos que impulsan el desarrollo de nuestro municipio o país y contribuir, de esa forma, al bienestar de nuestros conciudadanos .
En su lugar, los actuales gobernantes han inoculado en las relaciones laborales el veneno de la delación y la fidelización partidista, que día a día va destruyendo los tejidos de las relaciones personales, la solidaridad entre compañeros y el gusto por la eficacia y el trabajo generosamente bien hecho.
Emiliano
viernes, 14 de enero de 2011
UN DESPILFARRO EVITABLE
Una obra innecesaria, cara e impersonal
Lo primero que ha venido poniendo en cuestión la gente, o una buena parte de ella, al referirse a la obra de la Plaza de España ha sido su oportunidad. Si era algo tan necesario y urgente a llevar a cabo, que no podía esperar. También si no había antes otras prioridades donde invertir los doscientos setenta mil - o son más?- euros que probablemente habrá costado. Espero que podamos enterarnos del dato, cuando se liquiden las obras.
En el tema del procedimiento de adjudicación no vamos a entrar. Ahí está la Oposición del PSOE en el Ayuntamiento para controlar estos temas. Pero, claro, cómo no aludir a lo sospechoso que resulta que casi todas las obras que está ejecutando el gobierno PP-Par en el presente mandato las ejecute la misma empresa, bajo un par de nombres distintos. Quién hay detrás merecedor de tantas atenciones por parte del alcalde y Nasarre, pagaderas con dineros públicos?
El granito es un material lujoso. Es decir, muy caro, y como tal, en estos tiempos, absolutamente prescindible. Se puede encarecer todavía más, si el personal que lo coloca no está preparado para llevar a cabo un trabajo que requiere especialización. Eso lo podremos comprobar enseguida. La anterior plaza o el anterior pavimento hecho de materiales austeros y resistentes, había aguantado muy bien el paso del tiempo. Fue ejecutada directamente por el Ayuntamiento y por los excelentes albañiles que en Zuera siempre ha habido. Las anteriores farolas todavía prestan servicio en el Paseo Central del Parque del Gállego ( A no ser que estén fundidas o rotas como casi todas las del Parque).
Contribuciones especiales: no se han impuesto. Rompiendo la tradición e introduciendo una práctica totalmente discriminatoria con el resto las calles y plazas de Zuera, el alcalde y Nasarre han decidido que todo gratis. Es decir, a pagar entre todos. Habrán reparado ambos dos, los vínculos familiares que tienen con algunos propietarios afectados por las obras y lo injusto y desvergonzado que resulta su comportamiento?
El diseño no aporta nada nuevo, sólo da la sensación de que le han puesto a la plaza un caparazón, un pesado manto gris de granito. Siguiendo tendencias que ya no son novedosas, si vemos bien el intento de frenar el tráfico en las calles adyacentes, pero no hasta el punto de ver justificada la obra. De todas formar el tráfico en Zuera no necesita ser frenado, sino domesticado y a tal efecto se ha perdido una gran ocasión para actuar en las dos arterias adyacentes: calles Mayor y San Pedro. La obra de la plaza no deja de ser una caprichosa ñapa. Los bancos, para otro día, que tienen tela.
La ejecución. Yo diría que las obras han estado mal dirigidas y coordinadas. Han resultado un tanto caóticas. Además de lentas y muy perturbadoras de la vida cotidiana de la gente en general y en particular de las empresas del sector. La precipitación, la mala dirección y las faltas de criterio se han puesto de manifiesto en las numerosas y evitables rectificaciones y molestias y se pueden apreciar de manera muy evidente en los acabados de la obra. Losas mal colocada, piezas mal ajustadas, pésimas conexiones con las líneas de fachada, ausencia total de detalles de calidad (que nada tienen que ver con el elevado coste y el ostentoso aspecto del pavimento y el mobiliario urbano). Han hecho una obra basta, impropia del ayuntamiento, pero muy propia de las gentes que lo gobiernan. En definitiva, de malos profesionales.
Con todas estas premisas nos atrevemos a afirmar que la obra no aguantará bien el paso del tiempo. Es decir, que aguantará, pero será objeto de constantes y, esperemos, pequeñas reparaciones. Tampoco hace falta ser un adivino para afirmar que Larqué no ascenderá al Olimpo de los alcaldes por esta actuación y que a la gente sensata no le sentará bien el despilfarro que va a suponer esta prescindible e inútil obra. Seguramente no permanecerá mucho tiempo en la retina de los vecinos y vecinas de Zuera, pero no sería bueno que se olvidase antes de las próximas elecciones.
Lo primero que ha venido poniendo en cuestión la gente, o una buena parte de ella, al referirse a la obra de la Plaza de España ha sido su oportunidad. Si era algo tan necesario y urgente a llevar a cabo, que no podía esperar. También si no había antes otras prioridades donde invertir los doscientos setenta mil - o son más?- euros que probablemente habrá costado. Espero que podamos enterarnos del dato, cuando se liquiden las obras.
En el tema del procedimiento de adjudicación no vamos a entrar. Ahí está la Oposición del PSOE en el Ayuntamiento para controlar estos temas. Pero, claro, cómo no aludir a lo sospechoso que resulta que casi todas las obras que está ejecutando el gobierno PP-Par en el presente mandato las ejecute la misma empresa, bajo un par de nombres distintos. Quién hay detrás merecedor de tantas atenciones por parte del alcalde y Nasarre, pagaderas con dineros públicos?
El granito es un material lujoso. Es decir, muy caro, y como tal, en estos tiempos, absolutamente prescindible. Se puede encarecer todavía más, si el personal que lo coloca no está preparado para llevar a cabo un trabajo que requiere especialización. Eso lo podremos comprobar enseguida. La anterior plaza o el anterior pavimento hecho de materiales austeros y resistentes, había aguantado muy bien el paso del tiempo. Fue ejecutada directamente por el Ayuntamiento y por los excelentes albañiles que en Zuera siempre ha habido. Las anteriores farolas todavía prestan servicio en el Paseo Central del Parque del Gállego ( A no ser que estén fundidas o rotas como casi todas las del Parque).
Contribuciones especiales: no se han impuesto. Rompiendo la tradición e introduciendo una práctica totalmente discriminatoria con el resto las calles y plazas de Zuera, el alcalde y Nasarre han decidido que todo gratis. Es decir, a pagar entre todos. Habrán reparado ambos dos, los vínculos familiares que tienen con algunos propietarios afectados por las obras y lo injusto y desvergonzado que resulta su comportamiento?
El diseño no aporta nada nuevo, sólo da la sensación de que le han puesto a la plaza un caparazón, un pesado manto gris de granito. Siguiendo tendencias que ya no son novedosas, si vemos bien el intento de frenar el tráfico en las calles adyacentes, pero no hasta el punto de ver justificada la obra. De todas formar el tráfico en Zuera no necesita ser frenado, sino domesticado y a tal efecto se ha perdido una gran ocasión para actuar en las dos arterias adyacentes: calles Mayor y San Pedro. La obra de la plaza no deja de ser una caprichosa ñapa. Los bancos, para otro día, que tienen tela.
La ejecución. Yo diría que las obras han estado mal dirigidas y coordinadas. Han resultado un tanto caóticas. Además de lentas y muy perturbadoras de la vida cotidiana de la gente en general y en particular de las empresas del sector. La precipitación, la mala dirección y las faltas de criterio se han puesto de manifiesto en las numerosas y evitables rectificaciones y molestias y se pueden apreciar de manera muy evidente en los acabados de la obra. Losas mal colocada, piezas mal ajustadas, pésimas conexiones con las líneas de fachada, ausencia total de detalles de calidad (que nada tienen que ver con el elevado coste y el ostentoso aspecto del pavimento y el mobiliario urbano). Han hecho una obra basta, impropia del ayuntamiento, pero muy propia de las gentes que lo gobiernan. En definitiva, de malos profesionales.
Con todas estas premisas nos atrevemos a afirmar que la obra no aguantará bien el paso del tiempo. Es decir, que aguantará, pero será objeto de constantes y, esperemos, pequeñas reparaciones. Tampoco hace falta ser un adivino para afirmar que Larqué no ascenderá al Olimpo de los alcaldes por esta actuación y que a la gente sensata no le sentará bien el despilfarro que va a suponer esta prescindible e inútil obra. Seguramente no permanecerá mucho tiempo en la retina de los vecinos y vecinas de Zuera, pero no sería bueno que se olvidase antes de las próximas elecciones.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Republicanos ignorados
Uno de las situaciones que mejor ha contribuido a poner de manifiesto la magnitud y el grado de mezquindad de nuestro alcalde fue la que ha protagonizado recientemente con motivo del homenaje de reconocimiento a los republicanos fusilados en el cementerio de Torrero, organizado por el Ayuntamiento de Zaragoza tras un acuerdo plenario al que se habían sumado todos los Partidos políticos que lo integran, incluido el PP.
El Alcalde de Zaragoza había remitido para la ocasión, a todos los ayuntamientos de los pueblos en los que había constancia de la procedencia de víctimas, una invitación para que pudieran sumarse al acto, o se diera traslado a los familiares de los fusilados, por si querían asistir a los actos organizados al efecto.
Nuestro primer edil no hizo ninguna de las dos cosas: ni se sumó al acto, como habían hecho sus compañeros de Partido en el Ayuntamiento de Zaragoza ni dio traslado de la invitación a ninguna de las familias que pudieran sentirse afectadas.
Aún hizo algo peor: al ser requerido por una moción planteada en un Pleno por el Grupo municipal Socialista, para que nuestro Ayuntamiento se sumase o solidarizase con los actos de homenaje, los concejales del PP, y también el del Par, rechazaron la propuesta.
Con su comportamiento nuestro Alcalde (y su socio del Par) ha quedado si cabe, más a la intemperie de lo que ya estaba. No solamente ha perdido una oportunidad de oro para exhibir un poco del espíritu democrático del que tan escaso anda, sino que ha ofrecido una muestra de desprecio y de falta de espíritu integrador hacia un importantísimo sector social del municipio. Todos ellos tan zufarienses como él, pero que a lo largo de su vida, no sólo han vivido acompañados del desgarro de haber perdido a sus seres queridos, víctimas de la violencia y la injusticia, sino que tampoco han podido gozar del derecho que a todos nos asiste de honrar y dignificar públicamente el recuerdo de nuestros difuntos.
Estamos hablando de no menos de 40 personas, hijas de Zuera, de las cuales sólo 11 pudieron ser identificadas.
Estamos seguros de que las familias de todos ellos, hubieran agradecido el gesto reparador de ser tenidas en consideración en un momento tan relevante y de tan alto significado conciliador.
PD.: EL Partido Socialista en Zuera organiza el próximo día 12 de diciembre una visita al monumento erigido en el Cementerio de Torrero, con el fin de rendir homenaje a todos los zufarienses que fueron víctimas de la represión y la barbarie franquista.
Josele
Josele
miércoles, 1 de diciembre de 2010
LAS MALAS DECISIONES (I)
La componenda política
La primera, y lamentable decisión para el pueblo de Zuera, que adoptó el actual alcalde, tras obtener una mayoría minoritaria en las urnas, las pasadas elecciones fue “arreglarse” con el concejal del Par. Bien es cierto que siendo él un ultra-conservador, hoy reconvertido en neocon y su actual socio un oportunista con pocos (¿?) escrúpulos, podemos convenir que el de ambos fue un apaño natural. De profunda repercusión negativa para el pueblo de Zuera, pero natural o, al menos, lógico. El uno quería ser y el otro, obtener.
De esa desafortunada circunstancia se está derivando todo el exiguo legado que el actual mandato nos está deparando: presupuestos maquillados e incumplidos, improvisación a todas caras, paralización de trascendentales proyectos (Los Llanos, por ejemplo), amagos con otros, que no se materializan (accesos por Valdelahorca) y, eso sí, mucho gesto y palabrerío, mucho movimiento de aspas. Por no hablar de asuntos más graves, que ya están en boca de todos.
En la superficie, tareas ordinarias de limpieza y cosmética urbana, pero sin ningún criterio ni perspectiva a largo plazo. Ninguna plusvalía notable se está aportando al municipio en el actual mandato, ni en materia de infraestructura o nuevos equipamientos y servicios ni en promoción o proyección de Zuera de cara al exterior y tampoco, en todo aquello que guarda relación con la modernización o la formación.
Debemos considerar que todos estos aspectos son determinantes en orden a rearmar y relanzar el municipio en una coyuntura que nos ha envuelto a todos en una profunda depresión, pero de la cual más pronto que tarde habrá que plantearse salir. Todo ello, claro está, en el supuesto de que pretendamos que este pueblo vuelva por sus fueros y recupere el dinamismo y la vitalidad que en un momento dado llegaron a caracterizarlo. No tengan duda de que Zuera dispone para ello de recursos más que suficientes. Pero hay que saber emplearlos.
Somos conscientes de que en buena medida todo ello está a expensas de la recuperación general del sistema, pero no es menos cierto que la espera debe ser proactiva, es decir, no basta con esperar a que te pasen la pelota, hay que desmarcarse, abrir espacios y de esta manera, contribuir a crear ocasiones que rentabilicen mejor el esfuerzo del conjunto. El resultado final ya se verá, pero no es lo mismo que llegado el momento nos coja a pie de obra con la mente despejada, que con los pantalones abajo, con perdón.
Cada mandato municipal debe servir básicamente para dos cosas, aparte de las tareas cotidianas, a las que se les supone ya encajadas en el sistema de funcionamiento. Una es llevar a cabo actuaciones que redunden en el bienestar de los ciudadanos y en la generación de riqueza para el municipio y la otra, sentar las bases para que en los mandatos siguientes las personas que asuman las responsabilidades de gobierno puedan continuar esa labor. Los sucesivos gobiernos socialistas cumplieron holgadamente con ambos objetivos: transformaron y crearon las condiciones necesarias para que las transformaciones continuasen. Basten en este caso como muestra, tres ejemplos. Zuera Sur: viviendas públicas a precios razonables, suelo público a disposición para nuevos equipamientos y suelo privado para vender y edificar. Llanos de la Estación: proyecto redactado para impulsar un nuevo Parque empresarial y la creación de puestos de trabajo. Piscina cubierta, nuevo gimnasio y pistas de atletismo: aunque las inauguró la actual Corporación , su construcción fue promovida y financiada por el último Ayuntamiento socialista.
Hoy, buena parte de la vida social de Zuera se asienta en las instalaciones culturales y deportivas, así como en los amplios espacios verdes que los gobiernos socialistas previeron al impulsar el desarrollo urbanístico y económico de Zuera.
Un mal paso tan trascendental como fue la constitución del actual gobierno municipal, acarrea una cadena de acontecimientos en la mala dirección, que siempre acaba pagando el municipio, ya sea en desorientación, pérdida de oportunidades, de dineros, o incluso, en degradación.
Emiliano
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