Hace poco las gentes del PSOE aragonés, con todos sus dirigentes a la cabeza, se reunieron en Zuera. En un invento que le llaman la Fiesta de la Rosa.
Tuve la oportunidad de presenciar, en parte, algunos de los discursos de los que mandan. En parte, digo, porque a medida que hablaban mayor era mi sensación de ¿tedio?, ¿asco?, cualquier sinónimo vale.
Hablaban y hablaban si decir nada más allá que lugares comunes. Crisis, elecciones, regeneración etc., etc.
Se les oye razonar, si es que su pensamiento discursivo puede definirse así, y uno se pregunta cuantas toneladas de deshonestidad intelectual e indecencia política es necesario acumular para comparecer en público y decir semejantes simplezas sin sonrojarse.
No es posible construir un futuro sobre mentiras, igual que no es posible buscar soluciones analizando solamente las consecuencias. La coherencia intelectual de cualquiera, y más de un responsable público, le obliga a estudiar la raíz de los problemas, es decir, las causas. Solamente desde esta perspectiva es posible encontrar soluciones consistentes. Todo lo demás serán parches que, ineludiblemente agravarán el problema que se pretende resolver.
Cuando debemos casi tanto (ahora) como lo que producimos, y en el futuro vamos a adeudar más que la riqueza que seamos capaces de generar, no existe margen para el ahorro, y por tanto para devolver, no ya el principal de la deuda sino también los intereses. Es lo que llaman el default, la quiebra.
Que esta situación es buscada, para mí, es evidente. Que estos políticos lo saben también. Que no se atreven a decirlo, porque como corresponsables de esta situación, decir la verdad les supondría abandonar el butacón ,obvio.
En estas circunstancias el trueque de condonación de deuda o cualquier artificio similar por modificaciones estructurales y políticas en la sociedad española ya está cantado. Y esta cuadrilla, no se me ocurre otra forma de llamarles más educada, es perfecta conocedora de la situación: que el sentido de de los cambios ya está anunciado y consistirá en más política económica neoliberal hasta extremos hoy inconcebibles.
Nada dicen y la única explicación posible es que han vendido su ideología por el plato de lentejas de su supervivencia personal. Y con los medios ahogados por deudas y sobreviviendo gracias créditos del capital, será fácil presentar todo esto fácilmente vendible para la población.
Me da la risa cuando algunos manifiestan no entender por qué el PSOE no obtiene ninguna renta electoral de la actual situación. Pero ¿cómo va a obtenerla? No creo que se pueda olvidar fácilmente su participación en la modificación de la Constitución para establecer la prioridad de la devolución de la deuda sobre cualquier otra circunstancia, e independientemente de la situación económica del país. Será difícil ignorar semejante barbaridad. Ni la indignidad que cubre a todos los que, a espaldas de la población, la suscribieron en el Congreso. Algunos de ellos presidían la fiesta de Zuera.
Es disparatado pensar que el PSOE pueda hacer frente al PP. Actualmente el aparato del PSOE como organización se ha convertido en un sistema cerrado, incapaz de recibir energía del exterior. Energía que es necesaria para evolucionar y que, por tanto, es perturbadora porque cualquier evolución genera incertidumbre para una estructura cuya máxima aspiración es vivir en un estado estacionario.
Sin embargo parece que la impresión de los votantes socialistas es que hace tiempo que el PSOE ha abandonado ese estado estacionario y está en fase de involución acelerada. Y ello a pesar de algún subproducto, que reclama atención mediática en algún congreso, o de algún joven, también del aparato, que alborota el gallinero pidiendo elecciones primarias, pero del que, desgraciadamente, no se le conoce ninguna formulación teórica de qué significaría ideológicamente la izquierda en un contexto económico radicalmente distinto del que hasta ahora hemos vivido. Formulación teórica vital para desarrollar una praxis política.
Todos estos líos más parecen un quítate tu que me quiero poner yo. Para mí una prueba más de la absoluta deshonestidad e indecencia ética e intelectual de los actuales dirigentes del PSOE, y de la nula base ideológica de los jóvenes miembros del aparato.
Sucesos como los ERE de Andalucía, el desgraciado episodio de Ponferrada, o la melonada, por llamarlo de alguna manera del señorito Caldera lo revelan.
Tal vez los de a pie no sepamos expresar esto de una forma racional y comprensible. Pero que estas conductas hieren sentimientos profundos de izquierda en la gente es indudable. De ahí a no votar al PSOE e ir directamente a la abstención, o lo que es peor votar a partidos de derechas disfrazados de progresistas, no hay ni un paso.
Como buscan votos por encima de todo, todos se declaran socialdemócratas., sin entender que la socialdemocracia como filosofía política ha cumplido su misión. Fue necesaria para el Capitalismo para oponer al sistema comunista un modelo de reparto de riqueza alternativo al que aquel propugnaba. Un poco de democracia, algo de reparto de riqueza, control siempre por parte del Capital de las palancas del modelo y ya está, socialdemocracia, palabra ante la cual los partidos de izquierda sucumbieron encantados.
El problema que se plantea ahora es distinto. El reparto de un poco de riqueza según el modelo socialdemócrata, porque el capital siempre se ha llevado la parte del león, sólo es posible si existe crecimiento. Si no existe tal no hay riqueza que repartir, al menos en el sentido que entiende la socialdemocracia .
Y aquí de nuevo los políticos se olvidan del mundo real. Después de la segunda guerra mundial, estaba todo por hacer. Se podía crecer , se podía por tanto repartir algo del beneficio que se generaba.. Ahora no. Ahora hemos topado con límites físicos, ( energía, contaminación, recursos materiales etc) y con límites geopolíticos y geoeconómicos (emergentes y BRICS) que con su participación en la tarta, están reduciendo nuestro trozo del pastel. NO HABRÁ CRECIMIENTO, TAL COMO HASTA AHORA HEMOS CONSIDERADO ESTE CONCEPTO.
Por eso las empresas tienden a la acumulación, a la concentración. Conscientes de que no hay para todos, concentran capital, concentran producción y concentran recursos, estableciendo procedimientos de transferencia de rentas de las clases bajas y medias a las clases altas y gran Capital. Eso y no otra cosa son los recortes y el crecimiento de la pobreza.
Y todo esto sucede con el silencio cómplice de un partido que se autodefine de izquierdas. Un partido incapaz de ver los cambios sistémicos que ya tenemos encima, incapaz igualmente de formular un corpus teórico que permita sustentar de forma consistente unos objetivos políticos acordes con lo que se supone que es, al menos históricamente, su ideología. Por eso su forma de hacer política es cerrada, torpe, y en modo alguno, salvo matices, diferente de la del PP. Por eso nunca rentabilizará en votos la catastrófica situación que vivimos.
Félix